EL GALLO KIRIKO QUE FUE A LAS BODAS DEL TIO PERICO

EL GALLO KIRIKO (Salamón)

Hace muchos, muchos años, había un gallo al que llamaban Kirico que vivía tranquilo y feliz en su corral sin meterse con nadie. Un buen día Kirico recibió una invitación. Era de su tío Perico que le invitaba a su boda. No se lo pensó dos veces y el gallo Kirico se puso en camino. Tanta prisa se dio en marchar que se le olvidó coger algo de comida para el camino y al cabo de unos cuantos kilómetros tenía tanta hambre que casi no podía dar un paso. Al pasar por un puente se encontró una boñiga llena de bichitos de todas clases: moscas, hormigas, escarabajos,… y tan apetecibles estaban que Kirico pensaba para sí:
- “Si pico me mancho el pico, pero si no pico me muero de hambre”.
Entonces Kirico picó y se manchó el pico.
Ya no tenía hambre pero no podía ir a la boda con el pico sucio así que según iba caminando iba buscando algo con que limpiarse el pico. En esto se encontró una malva y le dijo:
- “Malva, límpiame el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró una oveja:
- “Oveja, come a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró un lobo:
- “Lobo, come a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró un palo:
- “Palo, pega al lobo, que el lobo no quiso comer a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró una lumbre:
- “Lumbre, quema al palo, que el palo no quiso pegar al lobo, que el lobo no quiso comer a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró un río:
- “Río, apaga la lumbre, que la lumbre no quiso quemar al palo, que el palo no quiso pegar al lobo, que el lobo no quiso comer a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró un toro:
- “Toro, bebe el agua del río, que el río no quiso apagar la lumbre, que la lumbre no quiso quemar al palo, que el palo no quiso pegar al lobo, que el lobo no quiso comer a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
- “ ¡No quiero!”.
Siguió más adelante y se encontró un burro:
- “Burro, cocea al toro, que el toro no quiso beber el agua del río, que el río no quiso apagar la lumbre, que la lumbre no quiso quemar al palo, que el palo no quiso pegar al lobo, que el lobo no quiso comer a la oveja, que la oveja no quiso comer a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico piquito para ir a la boda de mi tío Periquito”.
El burro que no entendía nada de toda aquella historia, sin dejar al gallo terminar de explicarse, dijo muy serio:
- “¡Alza el rabo y bésame el culo!”.

[Este cuento lo contaba el Tío Antonio y fue publicado en 1992 en la revista local La Voz de Salamón

Otra versión

Esta es la verdadera historia del gallo Kiriko que iba a la boda del tío Perico, y en el camino encontró una boñiga de burro que tenía muchos granos de cebada, tenía mucha hambre, y era muy goloso. “¿Que hago, si la pico me mancharé el pico y no podré ir a la boda del tío Perico? ¿Que hago, pico o no pico?, ¿pico o no pico?, ¿pico o no pico?”, y al final picó, y claro, su pico se manchó.
Andando andando se encontró a una hierba, y le pidió: —Hierba, hierbita, límpiame el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y le contestó la hierba: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a una cabra y le pidió: —Cabra, comete la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y le contestó la cabra: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un lobo y le pidió: —Lobo, mata a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el lobo le dijo: —¡No quiero! \ Andando andando se encontró a un perro y le pidió: —Perro, muerde al lobo que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el perro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un palo y le pidió: —Palo, pégale al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el palo dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un fuego y le pidió: —Fuego, quema al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el fuego le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un charco y le pidió: —Agua, apaga el fuego, que no quiere quemar al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el agua le dijo: —¡No quiero!.
Andando andando se encontró un burro y le pidió: —Burro, bébete el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el burro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un cuchillo y le pidió: —Cuchillo, pincha al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el cuchillo le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un herrero y le pidió: —Herrero, rompe el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el herrero le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a la muerte y le pidió: —Muerte, llévate al herrero, que no quiere romper el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y la muerte le dijo: —Muy bien.
Entonces la muerte se fue a llevar al herrero, que se salió corriendo a romper el cuchillo, que brincó a pinchar al burro, que trotó a beberse al agua, que fluyó a apagar al fuego, que voló a quemar al palo, que rodó a pegarle al perro, que corrió morder al lobo, que saltó a matar a la cabra, que brincó a comerse la hierba, que deprisa deprisa le limpió el pico al gallo Kiriko, para que fuese a la boda del tío Perico.
Pero como se había entretenido tanto, llegó tarde cuando ya no quedaba carne y cuando vieron un gallo tan hermoso… Corriendo lo mataron y a la olla lo echaron.
Y todos comieron y a mi no me dieron.


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