El cuento de la buena pipa.

Nos lo contaba mi madre en la cocina vieja.

Decía: ¿quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?

Todos: ¡si!, (muy contentos). Volvía a decir cómo si no la hubiéramos oído: ¡que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa!.

Nosotroscontestábamos: ¡que ya te dijimos que sí!. Repetía alzando la voz: ¡que no te digo ni que sí ni que no, que te digo: que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa!.

Nosotros, ya a voz en cuello: ¡que te hemos dicho que sí!. Vuelta a repetir: ¡que no te digo ni que sí ni que no, que te digo: que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa!.

Nosotros, desconcertados y gritando: ¿cómo te tenemos que decir?: ¡que sí! Todos desesperados ya no sabíamos que decir, hasta que se reía y caíamos en cuenta que “eso era el cuento”.